viernes, 21 de mayo de 2010

Fish Tank

Fish Tank, de la inglesa Andrea Arnold, es la película inglesa del 2009. No sólo recibió el Premio del Jurado, en Cannes, sino que también se impuso como Mejor Película en los BAFTA de este año. Además, su protagonista, Katie Jarvis, se ha convertido ya en una promesa en su país y ha recogido varios galardones.

Fish Tank es descrita como una película que narra la complicada etapa de la adolescencia. Cuenta la historia de Mia, una joven de unos quince años que, como todas, tiene un sueño: quiere ser bailarina profesional. Pero también tiene una vida muy complicada, con una madre alcohólica y con muy pocas ganas de asumir responsabilidades, una hermana repelente y un nuevo padrastro que, más que desarrollar su instinto paternal, desarrolla hacia la chica otros instintos más primitivos.


Fish Tank es una de esas historias de barrios bajos, de familias marginales, atacadas una y otra vez por la adversidad. Mia es una chica solitaria y perdida, que va dando tumbos de un lado a otro sin saber muy bien cómo crecer. Una historia excesivamente previsible y sobrecargada de dramatismo que a veces se vuelve demasiado poco creíble. De hecho, el momento en el que la historia logra sorprenderte, lo hace dejándote la sensación de que, casi mejor, podían haberla dejado como película al uso.

Lo que sí tiene el film es una actriz capaz de cargar con todo el peso de la historia, capaz de darle vida y carácter a una película que, de no ser por ella, se habría quedado en lo habitual. Katie Jarvis, sin experiencia previa ante las cámaras, consigue hacerse merecedora, en las dos horas que dura Fish Tank, de los premios que ha ido recibiendo. Es, sin duda, gracias a ella que se ha logrado hacer creíble un personaje que, de entrada, resulta demasiado forzado. Fish Tank también tiene un tratamiento de la imagen totalmente efectista, una fotografía en la que priman los colores fríos que evocan a la perfección tanto el clima inglés, como la apatía y el vacío de sus personajes. Una mención especial también para la música, bien utilizada para mostrar esa esencia de la adolescencia que la película quiere revindicar: el desconcierto combinado con las ganas de comerse el mundo.

1 comentario:

  1. Me gusta la crítica, Bea!
    Ya se os echaba de menos. Los exámenes han dejado marca en el blog!

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